sábado, 4 de mayo de 2013

La leyenda de los pumas grises del Lago Titicaca

 

Y la historia no escrita de este pueblo dice que…
Apu Qullana Awki creó el mundo, la tierra, el cielo, los animales y a los seres humanos.
Al finalizar su tarea, el Apu Qullana Awki subió a los cerros cubiertos de nieve para vivir allí. Y con su voz poderosa les dijo a todos los seres vivientes: “Sean felices. Estén tranquilos en este paraíso que he creado para que todos ustedes vivan en paz”.
En aquellos tiempos, el lago era un valle hermoso. No había envidia ni peleas entre la gente.
El único mandamiento del Apu Qullana Awki fue no subir a la montaña sagrada, donde él vivía.
Entonces el hombre le dijo: “¿Y por qué no vamos a subir? Queremos ser poderosos como él”. Así fue como desobedecieron.
Cuando estaban subiendo al cerro, se escucharon unos terribles rugidos que dejaron a todos sumidos en el terror.
Apu Qullana Awki hizo salir de sus cuevas a muchos pumas grises que devoraron a la gente. Casi todos murieron
Entonces, el padre Sol, tata Inti, lloró sin consuelo durante cuarenta días y cuarenta noches. Las lágrimas del Sol fueron formando una laguna, un gran lago que ahogó a todos los pumas. La poca gente que se salvó, dijo: “qaqa titinakawa… Ahí están los pumas grises… Titi-caca”.
Así cuentan los aymarás el nacimiento de su pueblo, agradecidos al Sol, tata Inti o Wiracocha y devotos de la Pachamama o Madre Tierra.